El anillo está elaborado a mano en oro blanco de 18 quilates y acabado con un baño de rodio, una práctica estándar en joyería fina, aplicado para realzar el brillo y reforzar el aspecto blanco natural del metal.
Su diseño arquitectónico se define por planos esculpidos y una geometría precisa, creando un equilibrio entre estructura y fluidez. Un zafiro se engasta bajo la cruz VERGEZ mediante la técnica patentada de engaste inferior. La piedra no es visible a primera vista; se revela a través de la luz y el movimiento, mantenida dentro de la estructura en lugar de sobre su superficie.
Cada pieza está moldeada individualmente, conservando variaciones sutiles que le dan al anillo su carácter único.
Firma de diseño • Configuración propietaria
En el corazón del diseño se encuentra una flor de cuatro pétalos, revelada a través del brillo de la piedra colocada debajo de la cruz.
Esta cruz, emblema de la marca VERGEZ™, está formada por cuatro flores de lis que simbolizan el amor, el respeto, la libertad y la elevación. Fue diseñada para permitir que surgiera una segunda flor oculta, visible solo bajo ciertas condiciones. Una vez revelada, permanece inalterada.
Este diálogo entre lo visto y lo oculto expresa la dualidad, y más precisamente, la dualidad del amor.
Anillos personalizados con piedras preciosas naturales están disponibles previa consulta.
Baño de rodio
El rodio es uno de los metales más raros y preciosos del mundo. Aplicado como una fina capa protectora sobre el oro blanco, realza el brillo, refuerza el tono blanco frío y ayuda a conservar una apariencia luminosa y refinada con el paso del tiempo.